02 Elogio de la desorientación - Pedro Medina
Elogio de la desorientación
Autor:: Pedro Medina
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¿Desde dónde hablamos de “formas de cultura”? Sin duda, no desde una voluntad taxonómica y mucho menos desde el deseo de identificar un centro en torno al que girar. Por tanto, se ha ido configurando un enfoque que no quiere privilegiar ninguna cultura como hegemónica, sino más bien reflexionar sobre cómo nos movemos entre las diversas formas existentes en este momento.
Este posicionamiento desvió enseguida su mirada hacia el viaje como la mejor metáfora para reflejar nuestro tiempo, convirtiéndose en un periplo transcultural, cuyas preocupaciones se centraron en los distintos modos de orientarnos en un mundo que escapaba a una definición estable: en él desaparecen los puntos de referencia fijos y lo efímero es la única constante.
En estos términos se manifestaba ya Gilles Lipovetsky en los años ochenta, para hablar también de una era de individualismo, hiperconsumo y vacío. Este no es más que uno de los numerosos diagnósticos sobre la época, al que se podrían sumar otros célebres: “sociedad del riesgo” (Ulrich Beck), “modernidad líquida” (Zygmunt Bauman), “sobremodernidad” (Marc Augé), “altermodernidad” (Nicolas Bourriaud), “mundo digital” (Nicholas Negroponte), “era de la información” o “sociedad red” (Manuel Castells), entre otros muchos calificativos.
En pocas palabras, existe un concepto que recorre todos estos escenarios: “metamorfosis”. Fue precisamente el término elegido por Ulrich Beck para su último libro, que empieza con la famosa frase de Hamlet: «The time is out joint», cuya traducción está condenada a estar “desajustada” –como advertía Jacques Derrida–, pero que aceptamos como “desquiciado”, es decir, desencajado y enloquecido.
Ante este panorama, aparece una constelación de nuevas preguntas para reflexionar sobre nuestro presente, sabiendo que esto implica imaginar un destino compartido. Dialogar con el propio tiempo se convierte entonces en una obligación, aunque solamente se puedan formular hipótesis sobre el mismo, pues son más las cuestiones que las certezas.
Esto se debe a la conciencia de una época fragmentada, acelerada, globalizada, donde la experiencia se vuelve ubicua y simultánea, y donde todo está marcado por un incesante cambio y una creciente complejidad. Por tanto, es el signo de nuestro tiempo vivir en un “entre”, una vez asumida la continua transformación y la necesidad de una multitud de perspectivas dentro de la red que habitamos.
Así, solamente el sujeto errante, móvil, y no el fijo (como era el sujeto renacentista frente a la perspectiva lineal), puede percibir la red en cuanto tal. Por ello, una de las consecuencias es que el orden lineal y unívoco moderno no encaje en este sistema de la realidad, puesto que se basa en un pensar por secuencias que describen cadenas simples, lo que no corresponde con el orden complejo y móvil de la multiplicidad de fenómenos que acaecen simultáneamente. De esta forma, el prefijo para transitar este cosmos es “inter-” y sus preposiciones principales: “entre”, “por” y “con”, que contemplan las numerosas derivas del nomadismo.
Las formas que aparecen entonces apuntan a unas “estéticas migratorias”, precisamente porque el ser contemporáneo es viajero por antonomasia, un sujeto desarraigado, sin destino, condenado a vagabundear sin cesar en busca de unas certezas que este universo no puede darle.
Por ello, sería comprensible que buscásemos consuelo en sistemas de orientación que añoran un discurso homogéneo, sin embargo, nuestra lectura de la contemporaneidad nos lleva a pensar que este camino no lleva más que a refugios ilusorios. Así, lo que este grupo pretende es justo legitimar su contrario: la desorientación, como condición y estrategia, marcada por la impronta del tránsito, aceptando su imprevisibilidad, la dispersión de los caminos, la asimetría de todos los recorridos y el mestizaje de costumbres y lenguajes.
Adquirir esta “posición”, constantemente variable, implica asumir algunas premisas. Una de ellas consiste en percibir que, tras cada mapa, hay una imagen del mundo, por tanto, una mirada, subjetividades, intereses y deseos, más que un conocimiento objetivo de nuestro entorno. En efecto, tal y como ha repetido tantas veces Christian Jacob: «El mapa ha entrado en la época de la sospecha, ha perdido su inocencia». Sin embargo, eso no implica su rechazo, sino el reconocimiento del mismo como relato.
Esta condición que puede percibirse, en un primer momento, como un errar sin fin, puede volverse una táctica dentro del arte contemporáneo, que ayude a una búsqueda de sentido y su representación. Un ejemplo lo hemos hallado en la reciente reordenación de la colección de Es Baluard: Sin rumbo. Confrontar la imago mundi. El título ya hace ostentación de un itinerario en torno a nociones como “desorientación” y “dislocación”, con el objetivo de deconstruir el pensamiento eurocéntrico. Para llevarlo a cabo, atiende a «formas que los artistas han trazado en esta resistencia al orden colonial en el que el Museo y nuestras maneras de pensar, aprender, comunicar y producir se asientan. En muchos casos, con carácter resiliente, para entender que perder el rumbo, no llegar a una dirección concreta, es parte de una estrategia, de un nuevo aprendizaje».
Desde este planteamiento museístico, el recorrido dentro del museo balear inicia pensando categorías de la Modernidad para “Trascender el giro copernicano” y “Desmantelar el giro lingüístico”, desvelando así “La historia invisible”. A partir de ahí se cuestiona “El legado colonial en la contemporaneidad” y se expone “El futuro del pasado: cuando la consecuencia se hace causa”, ya totalmente inmersos en una percepción desplazada desde principios postcoloniales.
Es evidente que no es un modelo aislado, como demuestra el planteamiento de Vasos comunicantes en el mismo MNCARS, por lo que podría devenir una metodología para replantear la mirada hacia nuestro tiempo, sobre todo desde la asunción del cambio, el fomento de la interacción y la ruptura de una linealidad causal, atentos a los fenómenos sociales con la voluntad de responder con formas pertinentes para la realidad descrita. De esta manera, se puede aceptar la desorientación dentro del fluir continuo de las cosas, para cuestionar un marco de percepción que definitivamente ha sido trastocado por varios eventos recientes y que ya no puede concebirse sino dentro del escenario digital.
No obstante, se ha de tener conciencia de pertenecer aún a un paradigma definido por una concepción del espacio, que ha determinado nuestro lenguaje y nuestra manera de aproximarnos al mundo. Prueba de ello es cómo definimos un escenario cuyas características son la virtualidad, la ubicuidad, la simultaneidad, la inmediatez y la interactividad: ¿es correcto intentar dibujar un “mapa de Internet” o usar para la realidad conectada términos como “autopista de la información”, “sitio”, “dominio”, “dirección”…?, ¿es posible determinar una imagen estática que sirva para entender circunstancias móviles y la pluralidad de puntos de vista? Sin duda, un nuevo conjunto de experiencias reclama un sistema de formas diferente, nuevos conceptos y modelos dinámicos.
Se plantea entonces la exigencia de descubrir la forma expresiva más apropiada para presentar el actual sistema mundo. Cobra relevancia, pues, la consideración profunda de la “historia” que se quiere contar, entendiendo por ello las dos acepciones de la palabra: “lo que sucede” y su “relato”, es decir, los hechos y el desarrollo narrativo de los mismos. Además, como bien expuso Paul Ricoeur, los acontecimientos se vuelven significativos dentro de una trama, manifestando una historicidad que solamente es posible como tiempo narrado.
Nuestro relato es, pues, un ejercicio desarrollado en un territorio mutable o, más bien, en una región por explorar. Para asumir esta condición, las formas que estamos buscando, para representar la desorientación reivindicada, intentarán hacer de la aleatoriedad y el cambio parte de su propia estructura, con el fin de compartir la experiencia de una cultura que despliega su historia como un viaje en busca de horizonte.
Autor:: Pedro Medina
08/05/2023
www.pedromedina.net